Confianza y paciencia para acabar con el estrés de los deberes

La creencia que nos hace abandonar justo antes de que funcione

Vivimos en una época en la que lo queremos todo ya, especialmente cuando tratamos de mejorar situaciones que generan tensión, como el estrés de los deberes escolares.

Mujer sosteniendo un reloj delante de la cara, simbolizando la paciencia necesaria para crear nuevos hábitos.
La paciencia es clave para sembrar cambios positivos en la vida escolar y familiar.

Queremos soluciones rápidas para que los deberes dejen de ser fuente de peleas. Sin embargo, el cambio verdadero no es inmediato; es un proceso que necesita tiempo y constancia.

El Mindset educativo explora las mentalidades y estrategias necesarias para abordar con éxito el desafío de los deberes escolares y el aprendizaje en casa. Para entender mejor este concepto, déjame contarte una historia…

La creencia limitante “No da resultado”

Imagina a un niño que no quiere lavarse los dientes. Su madre le explica: “Si no te los lavas, tendrás caries y te dolerá.”

El niño ignora la advertencia. Al día siguiente, se despierta, sin caries ni dolor. Lo mismo ocurre el segundo y el tercer día. Entonces, concluye con lógica: “¡La caries no existe!” Quizá incluso lo pensaste de pequeño/a, ¿verdad?

Pero este razonamiento no es exclusivo de los niños. Los adultos también caemos en esta trampa. Si no vemos resultados inmediatos cuando introducimos un nuevo hábito , creemos que no funciona. Por ejemplo, para reducir el estrés que provocan los deberes.

La semilla de los nuevos hábitos

Intentar mejorar los hábitos -los nuestros o los de nuestros hijos- es como plantar una semilla.

Semillas germinando en la tierra, simbolizando cómo los nuevos hábitos requieren tiempo y constancia para crecer.
Los nuevos hábitos son como semillas: necesitan cuidado, tiempo y paciencia para germinar.

Con entusiasmo, plantamos semillas. Pero 4 días después, cuando no vemos cambios, ya dudamos de si funciona. A los 7 días nos decimos: «Quizá esto funciona con otras familias, pero a nosotros no.» Tras dos semanas sin resultados aparentes, ya hemos renunciado por completo al hábito o a la idea que tanto nos ilusionaba al principio.

Nos comportamos igual que el niño que no se lava los dientes. Si no vemos resultados inmediatos, asumimos que no tiene efectos, que no funciona. El problema es que nos faltan dos ingredientes fundamentales: confianza y paciencia.

A menudo, nuestra falta de confianza está influenciada por creencias limitantes como «Mi hijo nunca será organizado» o «Yo no puedo ayudarle». Reconocer y desafiar estas creencias es el primer paso para cultivar un Mindset educativo positivo.

Lee más sobre creencias limitantes aquí.

Confianza: Creer en el proceso y en nuestras capacidades

La confianza es la base de cualquier cambio:

  • Confianza en nosotras mismas, en que nuestras acciones como madres/padres tienen un impacto positivo.
  • Confianza en nuestros hijos, en que si los guiamos con paciencia la situación mejora.
  • Confianza en el proceso, en que aunque los resultados no se vean de inmediato, están en camino.

Además, la confianza crea un entorno más relajado, que beneficia el aprendizaje.

¿Quieres saber cuáles son las creencias que te impiden cambiar de hábitos? Haz este cuestionario.

Puedes encontrar más artículos en el apartado Mindset educativo de mi blog.

Paciencia: Dar tiempo a los nuevos hábitos

La paciencia es lo que nos permite seguir adelante incluso cuando no vemos resultados inmediatos.

  • No esperamos que una semilla florezca en tres días; sabemos que el crecimiento lleva tiempo.
  • Con nosotras o con nuestros hijos, es igual: los cambios en los hábitos, la motivación y el rendimiento escolar no ocurren de un día para otro.

Si sabes con certeza que no lavarse los dientes produce caries, ¿por qué cuesta tanto aplicar ese mismo razonamiento a los buenos hábitos?

Conclusión: cultiva la confianza y la paciencia

Cuando intentamos mejorar algo en nuestra vida o en la de nuestros hijos, debemos actuar sabiendo que la semilla germinará. No inmediatamente, sino con confianza y paciencia.

La próxima vez que dudes porque no veas resultados, pregúntate:

  • ¿Estoy dando tiempo suficiente para que la semilla crezca?
  • ¿Estoy confiando en el proceso?

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Soy Lucía Uría

coach de aprendizaje

Ayudo a madres y padres a terminar con el estrés generado por los deberes o por el bajo rendimiento escolar de sus hijos.

Me encanta el mestizaje y tomar lo mejor de mis dos países, España y Alemania; de mi experiencia como docente y como madre; de mis estudios universitarios, Derecho y Traducción; y de mis aficiones, yoga, teatro físico y kárate. Soy de mar y de montaña.

Si quieres fortalecer la relación con tu hijo/a, descárgate mi guía: 6 claves para acabar con el drama de los deberes.

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