Niño frustrado frente a sus deberes, con las manos en la cabeza, señal de posibles dificultades de aprendizaje no detectadas.

Dificultades de aprendizaje sin detectar

Cuando tu hijo enfrenta dificultades de aprendizaje sin detectar, la hora de los deberes se convierte en frustración, bloqueos y discusiones. Si esto te suena, no estás sola: muchas veces el problema no es la actitud, sino algo que todavía nadie ha identificado.

Niño frustrado con los deberes mostrando señales de dificultades de aprendizaje.
La frustración al hacer los deberes puede ser una señal de que tu hijo necesita otro tipo de apoyo para aprender.

Cuando los deberes se convierten en una señal de alerta

¿Te suena familiar? Llega la tarde y, en lugar de ser un momento tranquilo para hacer los deberes, se convierte en una batalla campal llena de gritos, lágrimas y frustración. Intentas ayudar, motivar o incluso imponer disciplina, pero nada parece funcionar.

Respira. Tu hijo o hija no es el problema. Quizá tiene alguna dificultad de aprendizaje que está sin diagnosticar.

Al igual que cuando era un bebé y lloraba porque tenía hambre o sueño, ahora su «rebeldía» o «pereza» con los deberes es, en realidad, una señal de que algo no está funcionando.

Tu labor como madre o padre no es tener todas las respuestas, sino aprender a leer esas señales.

Qué son las dificultades de aprendizaje sin detectar (y por qué pasan desapercibidas)

Muchas dificultades de aprendizaje —como la dislexia, la discalculia o los trastornos del lenguaje— no se reconocen fácilmente. Los niños compensan, los profesores ven esfuerzo pero no siempre la raíz del problema, y en casa interpretamos la frustración como “falta de motivación”.

Por eso pueden pasar años sin que nadie detecte que, en realidad, ese niño está intentando aprender con recursos internos insuficientes para el tipo de tareas que se le piden.

Historias reales: cómo afectan las dificultades de aprendizaje sin detectar a la autoestima

Aquí tienes dos historias reales (con nombres modificados) que muestran cómo las dificultades de aprendizaje sin detectar afectan la confianza, el rendimiento y la convivencia en casa.

👉 Martín, 8 años: «No puedo aprender a leer»

Martín tiene un retraso en el desarrollo del lenguaje. Desde pequeño ha tenido dificultades para hablar, leer y escribir. Veía cómo sus compañeros avanzaban y él no, hasta convencerse de que simplemente “no podía aprender a leer”.

Empezó a decir cosas como:
“No necesito saber leer, hay trabajos donde no hace falta…”

Su madre creyó durante años que era falta de esfuerzo. Hasta que descubrieron que lo que había detrás era una dificultad de aprendizaje sin detectar.

Con apoyo adecuado, estrategias personalizadas y una mirada respetuosa, Martín recuperó su confianza. Hoy puede leer con cierta soltura tanto textos impresos como escritos a mano. Para él, es una victoria enorme.

Niño leyendo concentrado un cuento ilustrado con los codos apoyados sobre la mesa
A veces, detrás de un niño que lee lento hay un esfuerzo enorme y quizá dificultades de aprendizaje sin diagnosticar.

👉 Laura, 15 años: «Las matemáticas se me dan fatal»

Desde los 8 años, Laura ha tenido dificultades con las matemáticas. Su frustración fue creciendo año tras año hasta el punto de evitar cualquier cosa relacionada con números. Incluso sus padres pensaban que simplemente «no le daba la cabeza para más.»

A los 15 años, le diagnosticaron discalculia, un trastorno del aprendizaje que afecta la comprensión numérica.

Laura se encontraba en una zona gris. Su dificultad no era lo suficientemente evidente para ser detectada antes, pero sí lo suficiente para generarle problemas e inseguridades que afectaron su rendimiento escolar y su autoestima.

Si quieres profundizar más en este tema y entender por qué la detección temprana es tan importante, aquí te dejo mi artículo sobre la detección temprana de la discalculia.

Informe médico en inglés con la palabra ‘discalculia’ escrita como diagnóstico, junto a un estetoscopio y unas gafas
Poner nombre a lo que ocurre no etiqueta a un niño: le da comprensión y un camino a seguir.

Cuando sus padres entendieron el origen del problema, descubrieron que había estado lidiando con dificultades de aprendizaje sin detectar durante años. Con el apoyo adecuado, lograron evitar la presión innecesaria y proporcionarle herramientas para afrontar sus retos.

Puede que en estas historias reconozcas algo de lo que vivís en casa. Si es así, quizás tu hijo o hija está enfrentando algo similar y todavía no lo habéis descubierto.

Por qué las dificultades de aprendizaje sin detectar convierten la hora de los deberes en un drama

Los adultos tenemos opciones cuando algo no nos gusta o nos estresa. Si un trabajo nos hace infelices, podemos cambiarlo. Si necesitamos un descanso, pedimos vacaciones. Si algo nos resulta difícil, buscamos apoyo.

Los niños, en cambio, no pueden:

  • Elegir a sus profesores ni a sus compañeros de clase.
  • Decidir cómo y cuándo estudiar.
  • Pedir días libres cuando están agotados.
  • Cambiar de colegio si no se sienten a gusto.
  • Recibir una recompensa económica por su esfuerzo.

Y, sin embargo, esperamos que lo gestionen con la misma madurez que un adulto. Pero los niños no tienen las herramientas emocionales ni cognitivas que nosotros poseemos.

Y cuando además existe una dificultad de aprendizaje sin detectar, la hora de los deberes se convierte en un terreno minado.
Un niño que no entiende lo que se le pide, que tarda más que sus compañeros, o que siente que “lo intenta pero no le sale”, vive cada tarde como una pequeña prueba que afecta a su autoestima y sube su nivel de estrés.

Por eso evita, discute, se frustra o se bloquea.
No es rebeldía: es impotencia.
Es la reacción emocional natural de alguien que está intentando hacer algo para lo que todavía no tiene las herramientas necesarias.

La dislexia y la discalculia no son tan raras como parece. Se calcula que entre un 10-15% del alumnado podría tener dislexia, y entre un 3-6%, discalculia. Pero los diagnósticos oficiales muestran cifras mucho más bajas. Eso significa que muchas niñas y niños están luchando en silencio, sin apoyo ni comprensión (fuente: FEDIS)

Si quieres entender este proceso desde dentro, te recomiendo leer Por qué Miguel no quiere leer, donde explico el mundo emocional de un niño con dislexia.

Cómo saber si tu hijo puede tener dificultades de aprendizaje sin detectar

Las dificultades de aprendizaje suelen ocultarse bajo etiquetas equivocadas: “vago”, “despistada”, “no se esfuerza”, “no le interesa”.
Pero en casa aparecen muchas señales que indican que algo no encaja.

Niño manipulando bloques base diez para trabajar en clase conceptos matemáticos.
Algunos niños necesitan más apoyo para comprender conceptos numéricos básicos. El material manipulativo les ayuda.

Aquí tienes algunas pistas que pueden ayudarte a intuir si tu hijo necesita otro tipo de apoyo:

🔸 1. Se frustra desproporcionadamente con tareas que parecen sencillas

No es pereza. Es agotamiento emocional.

🔸 2. Evita siempre el mismo tipo de tarea

Lectura, dictado, problemas matemáticos, copiar…
La evitación sistemática revela un patrón.

🔸 3. Tarda muchísimo en empezar o terminar los deberes

La procrastinación escolar suele ser miedo a enfrentarse otra vez a una experiencia que duele.

🔸 4. Olvida instrucciones muy rápido

No es desatención. A veces es que no termina de entenderlas.

🔸 5. Dice frases que reflejan su baja autoestima

“Soy tonto.”
“No valgo para esto.”
“Todos saben más que yo.”

Estas frases son pequeñas alarmas. No hablan de capacidad, hablan de dolor.

Ninguna de estas señales confirma una dificultad, pero juntas pueden indicar que tu hijo necesita una forma distinta de aprender.

Qué hacer si sospechas que hay dificultades de aprendizaje sin detectar

No necesitas saberlo todo.
Ni ser experta en pedagogía, psicología o neurociencia.

Tu papel no es diagnosticar: es observar y actuar con calma.

Empieza por preguntarte:

  • ✅ ¿Qué le está pasando realmente a mi hijo?
  • ✅ ¿Qué tarea le dispara más frustración?
  • ✅ ¿Qué necesita para sentirse capaz?
  • ✅ ¿Qué puedo ajustar en casa para ayudarle?

Y recuerda: El primer paso para hacer los deberes sin estrés es comprender qué hay detrás del comportamiento de tu hijo o hija.

Si quieres comprender las causas del estrés en la hora de los deberes, te dejo este artículo: “Problemas con los deberes: 5 causas y cómo solucionarlas”.

Reserva una sesión y encuentra la solución

Cuando hay dificultades de aprendizaje sin detectar, el hogar lo siente antes que el colegio. Y acompañarte a entender lo que está pasando es parte de mi trabajo.

Cada día que pasa sin actuar, refuerza la frustración de tu hija o hijo y afecta su autoestima. No esperes a que la situación empeore. Con el apoyo adecuado, puedes ayudarle a superar sus dificultades académicas sin estrés ni peleas.

📅 Reserva una sesión personalizada conmigo, y juntas encontraremos la mejor estrategia para que la hora de los deberes deje de ser una fuente de frustración en tu hogar.

Porque cuando comprendemos qué sucede, podemos actuar con confianza. Y cuando actuamos con confianza, nuestros hijos también la adquieren.

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Soy Lucía Uría

coach de aprendizaje

Ayudo a madres y padres a terminar con el estrés generado por los deberes o por el bajo rendimiento escolar de sus hijos.

Me encanta el mestizaje y tomar lo mejor de mis dos países, España y Alemania; de mi experiencia como docente y como madre; de mis estudios universitarios, Derecho y Traducción; y de mis aficiones, yoga, teatro físico y kárate. Soy de mar y de montaña.

Si quieres fortalecer la relación con tu hijo/a, descárgate mi guía: 6 claves para acabar con el drama de los deberes.

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