Discalculia: el viaje de una madre y su hija
Isabel, una madre muy implicada en la educación de su hija, se pasa horas ayudándola con las matemáticas. A menudo, Isabel se desespera y pierde la paciencia. ¿Por qué su hija Nieves no sabe hacer ejercicios básico? ¿Cómo es posible que olvide lo que han estado practicando toda la tarde? Nieves suele acabar llorando o tirada en el suelo, incapaz de seguir estudiando. Lo que Isabel no sabe es que las dificultades de aprendizaje de su hija con las matemáticas no se deben a falta de esfuerzo o de inteligencia, sino a la discalculia.
Isabel, frustrada, piensa que su hija simplemente es «dura de mollera» para las matemáticas. Aunque no le gusta la idea, acaba resignándose a aceptarla. Sin embargo, lo que Isabel no entendía era que las dificultades de Nieves con las matemáticas no se debían a la falta de esfuerzo o inteligencia, sino a discalculia, un trastorno que dificulta la comprensión y el manejo de los números. Este diagnóstico trajo una nueva perspectiva a años de frustración y lágrimas, revelando que el verdadero problema era una dificultad que necesitaba ser reconocida y comprendida.

El peso del remordimiento: una madre que no conocía la discalculia
Tras varios cursos así, a los 15 anos a Nieves le diagnostican discalculia. El diagnóstico trae alivio, pero también un profundo remordimiento. Isabel no puede evitar recordar las veces en las que pensó que su hija no se esforzaba lo suficiente, perdió la paciencia y acabó diciéndole palabras hirientes. Ahora que entiende el origen de las dificultades con las matemáticas, se siente culpable por no haberse dado cuenta antes y por haber hecho que su hija se sintiera tonta.
Los niños con discalculia a menudo llevan una pesada “mochila escolar”. La constante sensación de no entender lo que para otros parece simple, de dedicar horas a los deberes solo para ver que el esfuerzo no se refleja en los resultados, puede llevar a una profunda desmotivación y tristeza. Es crucial que los padres reconozcan estos signos y brinden un entorno de apoyo emocional. Nieves había cargado con una mochila emocional muy pesada. Cada vez que intentaban resolver un problema matemático, la frustración de no entender la hacía sentir inferior, lo que solo aumentaba su desmotivación. Isabel, sin saberlo, había contribuido a este dolor emocional al no tener las herramientas para identificar la discalculia.

El impacto del diagnóstico: un nuevo comienzo para ambas
Cuando Isabel comprendió lo que pasaba, su perspectiva cambió. Nieves no era menos inteligente; simplemente procesaba la información de manera diferente. El diagnóstico hizo que Isabel dejara de considerar “tonta” a su hija. Comenzó a verla como una persona con desafíos específicos que necesita comprensión y apoyo.
Este nuevo comienzo fue crucial para ambas. Aunque el camino sería difícil, ya no enfrentaban el problema desde la confusión o la desesperanza. Ahora podían buscar estrategias efectivas para que Nieves aprendiera y ganara confianza en sí misma.

Una historia real: discalculia, no falta de inteligencia o esfuerzo
La historia de Isabel y Nieves, que en realidad se llaman de otra forma, es más común de lo que parece. Muchos padres enfrentan la dificultad de entender por qué a sus hijos no les va bien en el colegio. Este caso real demuestra la importancia de identificar las verdaderas causas de los problemas de aprendizaje, liberando tanto a padres como a hijos de una carga emocional innecesaria y dolorosa.
Recuerda el lema: Un niño difícil es un niño en dificultades.
La importancia de entender la causa de las dificultades
El camino que Isabel y Nieves han recorrido muestra que las dificultades escolares no se deben muchas veces a la falta de esfuerzo o inteligencia, sino a dificultades específicas. El diagnóstico de discalculia les abrió la puerta a una relación más empática, donde ambas pueden sanar y avanzar juntas.
El mensaje es claro: es importante estar atentos a las señales, buscar respuestas y entender que cada niño tiene un estilo de aprendizaje único. Lo que parecía ser una limitación insuperable puede convertirse en una oportunidad para crecer y aprender de una manera diferente. Con comprensión y apoyo, ningún desafío es demasiado grande.
No ignores las señales
Si alguna vez has sentido que tu hijo enfrenta dificultades que no puedes comprender, no ignores esas señales. Infórmate y consulta a especialistas. Buscar ayuda profesional puede transformar no solo el rendimiento académico de tu hijo, sino también su bienestar emocional. ¡No es tarde para cambiar el rumbo!
¿Has pasado por una situación similar con tus hijos o en tu entorno? Deja un comentario y comparte tus pensamientos o preguntas. Me encantaría conocer tu experiencia.
Si esta historia te ha resonado y sientes que podrías necesitar apoyo para comprender mejor los desafíos de aprendizaje de tu hijo o hija, te invito a solicitar una sesión conmigo. Juntas, podemos explorar cómo identificar y abordar las dificultades que enfrenta tu hijo o hija, y desarrollar estrategias personalizadas para ayudarlo/a a avanzar con confianza. No esperes más, da el primer paso hacia un cambio positivo. ¡Agenda tu sesión hoy mismo!
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