Padre acompañando al colegio a su hija de la mano como símbolo de apoyo emocional.

Cómo gestionar la tristeza cuando no le va bien en el cole

Este artículo forma parte del enfoque de gestión emocional parental, donde trabajamos cómo las emociones de los adultos influyen directamente en el bienestar, el aprendizaje y la relación con nuestros hijos.

Aquí tienes la guía completa:
👉 Cómo no perder los nervios con los deberes de tu hijo

Madre abrazando a su hijo que está triste porque no le va bien en el colegio.
Abraza primero, habla después: un excelente remedio para gestionar la tristeza.

Ser padre o madre no siempre es fácil. Hay momentos que nos rompen el corazón. Como cuando ves que tu hijo/a se esfuerza, pero no le va bien en el colegio. O cuando ya ni siquiera lo intenta porque está desmotivado/a. También cuando sabes que tiene un gran potencial, pero algo le impide alcanzarlo: miedo, inseguridad, falta de apoyo. Aprender a gestionar la tristeza te va a ayudar a superar estas situaciones.

Esa tristeza duele porque toca lo más profundo de nuestro amor por ellos. Queremos lo mejor para nuestros hijos, pero a veces las circunstancias nos hacen sentir impotentes o incluso responsables. Y esa tristeza, si no se gestiona, puede acumularse y transformarse en otras emociones más difíciles de manejar, como el enfado o la apatía.

Hoy quiero hablarte de cómo superar la tristeza como padre o madre, entender su mensaje y usarla como una herramienta para reflexionar, actuar y reconectar con lo que realmente importa.

Y si además de tristeza también te reconoces en otras emociones habituales en los padres al acompañar a sus hijos durante la etapa escolar, puede que estos artículos te ayuden a completar el mapa emocional:

👉 Cómo superar el enfado con el colegio

👉 Cómo superar el sentimiento de culpa

¿Cómo empezar a gestionar la tristeza hoy mismo?

Bloc de notas y pluma para escribir emociones y reflexionar.
Si no sabes por dónde empezar, toma boli y papel y comienza a escribir libremente.

La tristeza no es un enemigo, pero necesita ser reconocida y gestionada para no convertirse en un obstáculo. Aquí tienes un pequeño plan para empezar:

Reconoce lo que sientes:
No ignores la tristeza ni la minimices. Date permiso para sentirla:
“Estoy triste porque quiero que mi hijo/a se sienta bien y no sé cómo ayudarle en este momento.”

Tómate 5 minutos para reflexionar:
Busca un lugar tranquilo y pregúntate:
– “¿Qué me está causando esta tristeza?”
– “¿Qué necesito para sentirme mejor?”

Haz algo fácil para desahogarte:
Habla con alguien de confianza, escribe tus pensamientos o simplemente permite que las lágrimas fluyan.

Piensa en una acción concreta:
Puede ser algo tan simple como hablar con el profesor, dedicarle más tiempo a tu hijo/a o buscar apoyo fuera del colegio.

Estos pasos no resolverán todo de inmediato, pero te ayudarán a recuperar claridad y a empezar a avanzar.

¿Por qué el colegio o los deberes nos puede hacer sentir tristes a los padres?

Las dificultades de aprendizaje suelen generar emociones que hay que aprender a gestionar.

La tristeza suele surgir cuando algo importante para nosotros no está funcionando como quisiéramos. Algunas razones comunes incluyen:

  • Ver que tu hijo/a se esfuerza y no logra avanzar.
  • Percibir que no está recibiendo el apoyo que necesita en el colegio.
  • Notar que su comportamiento es malinterpretado por los profesores.
  • Saber que está pasando por una situación personal difícil que afecta su rendimiento académico.
  • Sentir que tú mismo/a no estás pudiendo darle el tiempo o la atención que necesita.

Es importante recordar que esta tristeza no significa que estés fallando como padre o madre. Significa que te importa profundamente el bienestar de tu hijo/a.

Gestionar la tristeza cuando se disfraza de otras emociones

A menudo, los padres no reconocemos nuestra tristeza porque esta se disfraza de otras emociones, como el enfado o la desconexión emocional.

Cuando se disfraza de enfado:

Si te encuentras reaccionando con frustración, es posible que detrás haya tristeza. Pregúntate:

  • “¿Qué es lo que realmente me está molestando?”
  • “¿Podría ser tristeza por no saber cómo manejar esta situación?”

Ejemplo práctico:
Gritar porque tu hijo/a ha cometido un montón de errores al hacer los deberes, cuando en realidad lo que sientes es tristeza porque no sabes cómo ayudarle o motivarle.

Madre riñendo a su hijo sentado a la mesa con la cabeza apoyada en las manos.
La tristeza a veces se disfraza de enfado.

Cuando se disfraza de apatía o desconexión emocional:

A veces, la tristeza puede llevarte a pensar: “Nada de esto tiene solución.” Esta apatía puede ser una forma de evitar el dolor.

Preguntas para desbloquearla:

  • “¿Qué pequeño paso podría dar hoy para aliviar esta situación?”
  • “¿Cómo me sentiría si intentara cambiar algo?”

Por qué saber gestionar la tristeza es una herramienta poderosa

Aunque incómoda, la tristeza tiene un propósito importante:

  • Te invita a reflexionar: Al sentir tristeza, te detienes y miras lo que realmente importa para ti y tu hijo/a.
  • Te impulsa a buscar soluciones: La tristeza activa la pregunta: “¿Qué necesito para cambiar esta situación?”
  • Fortalece la conexión: Al gestionarla adecuadamente, puedes acercarte más a tu hijo/a y mostrarle que es normal tener emociones difíciles.

Dato interesante:

Según estudios sobre inteligencia emocional, los niños cuyos padres manejan sus emociones de manera saludable son más propensos a desarrollar habilidades emocionales que les ayudan a enfrentar retos académicos y sociales.

Cómo transformar la tristeza en acción

Seis piedras sobre la arena, cada una con una letra de la palabra action.
La tristeza puede convertirse en un motor para actuar.

Gestionar la tristeza no significa eliminarla, sino usarla como un motor para actuar. Aquí tienes algunos pasos prácticos:

  1. Reconoce y expresa tu tristeza:
    Habla con alguien de confianza o escribe en un diario lo que sientes. Esto te ayudará a liberar la carga emocional.
  2. Busca apoyo externo:
    o Habla con los profesores para buscar soluciones conjuntas.
    o Investiga qué otras fuentes de apoyo existen: foros de padres, organizaciones, etc.
    o Si es necesario, busca orientación profesional.
  3. Fortalece el vínculo con tu hijo/a:
    o Valida tus emociones y las de tu hijo/a: “Entiendo que te sientas frustrado/a. Yo también me siento así a veces.”
    o Refuerza sus esfuerzos: “Estoy orgulloso/a de ti porque sigues intentándolo.”
  4. Da pequeños pasos:
    No necesitas resolverlo todo de una vez. Pregúntate: “¿Qué puedo hacer hoy para mejorar un poco esta situación?”

Pregunta final: ¿Qué te está diciendo tu tristeza?

La tristeza, aunque incómoda, es una aliada. Es un recordatorio de que algo necesita tu atención y cuidado. La próxima vez que la sientas, pregúntate:

  • • “¿Qué necesito hacer para sentirme mejor?”
  • • “¿Qué pequeño paso puedo dar hoy para ayudar a mi hijo/a?”

No ignores tu tristeza. Usarla como una herramienta puede transformar momentos difíciles en oportunidades de conexión y crecimiento.

Ser madre o padre no significa tener todas las respuestas, pero aprender a gestionar tus emociones puede cambiar mucho una situación. La tristeza no es un signo de debilidad, sino de cuánto te importa tu hijo/a.

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Madre ayudando a su hijo con los deberes en un ambiente tranquilo y de conexión.
Aprender a gestionar las emociones negativas es uno de los pilares para convertir los deberes en un momento de conexión.

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Soy Lucía Uría

coach de aprendizaje

Ayudo a madres y padres a terminar con el estrés generado por los deberes o por el bajo rendimiento escolar de sus hijos.

Me encanta el mestizaje y tomar lo mejor de mis dos países, España y Alemania; de mi experiencia como docente y como madre; de mis estudios universitarios, Derecho y Traducción; y de mis aficiones, yoga, teatro físico y kárate. Soy de mar y de montaña.

Si quieres fortalecer la relación con tu hijo/a, descárgate mi guía: 6 claves para acabar con el drama de los deberes.

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