Por qué Miguel no quiere leer

El coaching de apoyo escolar es un tipo de coaching de aprendizaje dirigido a los padres. En este artículo te explico por qué tu hijo no quiere leer.

¿Cuáles son los auténticos motivos para que se niegue a leer? ¿Qué creencias negativas se han anidado en su subconsciente? ¿Cómo influyen esas creencias en su comportamiento?

Vamos a analizar el caso de Miguel, el niño que no quiere leer.

Te presento a Miguel, un niño que no quiere leer

Vamos a abrir la «mochila escolar» de Miguel, un niño de primaria. Practicar la lectura en casa es una auténtica batalla. Su madre ya no sabe qué hacer para apoyarle. Nada parece funcionar: ni refuerzos positivos ni castigos, ni ruegos ni amenazas.

Imagínate que tú eres su madre y acabas de salir de una reunión con la profesora. Te ha dicho que Miguel tiene que practicar más, porque va muy por detrás de los demás niños.

Te conviertes en profesora

Probablemente, esa información despertará tu instinto materno y querrás ayudarle. Irás a la librería y comprarás uno o dos libros que te “parecen” que le pueden interesar y que se adaptan a su nivel. El verbo parecer lo he entrecomillado porque, lo que desde luego no sabes, es cuál es el estadio de aprendizaje en el que se encuentra tu hijo. Y la profesora, probablemente, tampoco.

Regresas a casa y haces un plan de lectura. Ambicioso. Quizá poco realista. Pero elaborado con mucho amor y muchas ganas de ayudar. “Todos los días, cuando Miguel regrese del colegio, nos pondremos juntos a leer media hora”, piensas. O mentalmente te prometes, “Todas las noches, antes de que se acueste, nos ponemos a leer media hora”.

Tu plan fracasa: tu hijo rechaza la lectura

Hasta que Miguel por fin se pone a leer ya casi no te queda paciencia. Tu hijo se niega en redondo. De lo que quizá no te des cuenta, es de que Miguel también está agotado por la lucha que acaba de librar contigo. Él no quiere leer. Y pronto entenderás por qué.

Le explicas a Miguel lo importante que es que aprenda a leer. Él, en principio, parece estar de acuerdo. Al menos, a nivel racional. Pero su subconsciente le está gritando: ¡¡¡No leas!!!

La «mochila escolar» de Miguel

En su subconsciente ya se ha anidado una idea, una creencia: “Leer es aburrido», “No se me da bien”, “Me da vergüenza leer en voz alta, ¡soy tan malo!”.

¿De dónde provienen esas ideas negativas? Veamos qué experiencias ha acumulado en torno a la lectura:

  • Miguel sabe que lee más despacio que los de más niños. Le cuesta tanto descifrar las letras que componen una palabra que no se entera de lo que lee. Se siente tonto.
  • Cuando en clase le toca leer, muchas veces no sabe en qué línea debe empezar. Sus compañeros se ríen o le gastan bromas. Leer le hace pasar vergüenza.
  • Cuando se ríen de él, se siente un fracasado. Leer disminuye su autoestima, así que evita leer en clase siempre que puede.
  • Cada vez que le piden que lea, se siente amenazado. “Voy a hacer de nuevo el ridículo”, piensa, “todos se van a volver a reír de mí”.
  • Se da cuenta de que la profesora está decepcionada con él. Él también está decepcionado consigo mismo. Todo el mundo sabe leer. ¿Por qué él es tan tonto?
  • Miguel nota que su madre está preocupada, que cuando practican la lectura pierde la paciencia con él. Siente que por su culpa su madre está estresada y que la ha decepcionado. Leer perjudica la relación con su madre.
  • Tiene la impresión de que da lo mismo cuánto se esfuerce, no nota ningún progreso. Si progresara, alguien le diría algo, lo felicitaría. Pero lo único que escucha son críticas o burlas. Miguel está completamente desmotivado.
  • A pesar de sus esfuerzos, sigue siendo el peor de la clase y sigue sin poder leer con fluidez. Se siente impotente. Cree que no existe ningún modo de mejorar la situación.

Resultado: practicar la lectura se convierte en una lucha

Miguel cree que leer es algo malo para él. Esa es la conclusión a la que ha llegado basándose en su experiencia. Le hace pasar vergüenza, afecta negativamente a la relación con su madre, disminuye su autoestima, le hace sentir, tonto, desmotivado, impotente… Internamente se repite una y otra vez «No quiero leer, no me gusta leer».

Puede que, tu hijo haya llegado a la misma conclusión que Miguel. Por eso tu hijo no quiere practicar la lectura.

Aunque su consciente le diga que leer es bueno, que debe aprender a leer, su subconsciente le hará actuar de otro modo. Por ejemplo, le hará restarle importancia a la lectura, la tachará de inútil y de pérdida de tiempo, algo aburrido y nada interesante.

O como «mi Miguel»: empezará a buscar trabajos para los que no hace falta saber leer.

Si te sientes identificada y quieres ayuda, reserva una sesión de valoración gratuita.

Juntas elaboraremos un plan para ver cuál es la «mochila escolar» de tu hijo o hija.

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Soy Lucía Uría

coach de aprendizaje

Ayudo a madres y padres a terminar con el estrés generado por los deberes o por el bajo rendimiento escolar de sus hijos.

Me encanta el mestizaje y tomar lo mejor de mis dos países, España y Alemania; de mi experiencia como docente y como madre; de mis estudios universitarios, Derecho y Traducción; y de mis aficiones, yoga, teatro físico y kárate. Soy de mar y de montaña.

Si quieres fortalecer la relación con tu hijo/a, descárgate mi guía: 6 claves para acabar con el drama de los deberes.

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